Las playas de Veracruz que no conoces
Turismo

Las playas de Veracruz que no conoces

un güero de las nieves

Fotógrafo viajero

15 Mayo 2026

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Las costas de Veracruz guardan secretos que pocos viajeros se atreven a descubrir. A tan solo unos kilómetros al norte de la ciudad, las dunas doradas de Chachalacas se alzan como colinas de arena fina que el viento esculpe en formas siempre cambiantes, creando un paisaje casi desértico que contrasta de manera dramática con el verde exuberante de la selva circundante. Sus aguas tranquilas y poco profundas la convierten en refugio ideal para familias y para quienes buscan alejarse del bullicio sin renunciar a la belleza natural, mientras que el oleaje moderado invita a los más aventureros a practicar bodyboard entre lugareños que llevan generaciones apropiándose de esa arena. En los alrededores, los vendedores locales ofrecen tostadas de jaiba y garnachas recién hechas, un recordatorio de que en Veracruz la cultura y el mar son inseparables.

Hacia el norte, bordeando la carretera costera, la Costa Esmeralda despliega un mosaico de pequeñas playas semivírgenes que se extienden por más de cuarenta kilómetros entre Nautla y Tecolutla. El nombre no es casualidad: en ciertos meses del año, cuando la luz del mediodía golpea el agua a un ángulo preciso, el mar adquiere tonalidades verdes intensas que rivalizan con cualquier postal del Caribe. Los palmerales que bordean la orilla ofrecen sombra natural y los bungalows sencillos de las cooperativas locales permiten al viajero quedarse a escuchar el oleaje durante la noche, sin intermediarios ni resorts de cadena. Es también en esta franja costera donde las tortugas marinas arriban a desovar entre julio y noviembre, convirtiendo cada amanecer en un espectáculo silencioso y casi sagrado que los guías comunitarios comparten con respeto y emoción genuina.

Más al norte, cerca de Tuxpan, la Playa Paraíso vive a la altura de su nombre con una quietud que las playas del sur del estado rara vez alcanzan. Sus arenas claras y la anchura generosa de su litoral crean una sensación de espacio y libertad que resulta difícil de encontrar en destinos más publicitados, y el río Tuxpan, que desemboca muy cerca, añade una dimensión fluvial única al paisaje marino. Los pescadores salen antes del amanecer en lanchas de madera pintadas de colores vivos, y si uno se acerca con cordialidad, no es raro que inviten al forastero a acompañarlos para ver de primera mano cómo la pesca artesanal sostiene a comunidades enteras desde hace siglos.

Para quienes buscan explorar el mundo submarino, el Sistema Arrecifal Veracruzano representa uno de los tesoros mejor guardados del Golfo de México y uno de los parques nacionales marinos más importantes del país. Este complejo de arrecifes de coral protege una biodiversidad asombrosa que incluye barracudas, tortugas carey, meros gigantes y más de trescientas especies de peces que habitan entre corales de formas y colores que parecen diseñados por algún artista obsesionado con la abundancia. La Isla Sacrificios, con su arrecife accesible a apenas veinte minutos en lancha desde el puerto, ofrece condiciones ideales para el buceo y el esnórquel incluso a principiantes, y su historia —fue aquí donde los conquistadores españoles encontraron evidencias de rituales prehispánicos— añade una capa arqueológica inquietante a cada inmersión.

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